viernes, 3 de mayo de 2013

Pactos.



Desde que existe el bien, ha existido el mal, así fue con el principio del mundo, con el desarrollo del hombre y con todas las religiones, principalmente con éstas últimas. Cada una tiene un grupo de seres que representarán al bien y otras al mal. La religión católica es una de estas y quizás la mas característica en el momento de hablar de demonios o de personajes "malignos". Según se dice, estos últimos pueden ser invocados para un beneficio propio, pero todo siempre es a cambio de un precio "justo",  el alma inmortal de aquel que realiza este pacto, la cual será condenada por siempre en las llamas del infierno, sin embargo ¿Puede ser llamado un demonio para beneficiar a un colectivo? Es decir ¿un grupo de gente, un pueblo, una ciudad o incluso un país?

Así fue como un antiguo y pequeño pueblo, muy apartado de otros de no más de 500 personas en una región montañosa de Alemania decidió que seguir el camino de Dios no era el correcto, era una decisión tonta, ya que culpaban a Dios de sus propios problemas de hambruna, los cuales Él no tenía nada que ver, solamente eran malos tiempos. Igualmente éste era simplemente otro pueblo ignorante, otro pueblo que decidió entregarse a las manos de Lucifer.

Es extraño pensar que un pueblo conozca la manera de entregarse a otro ser y mucho más saber los beneficios que recibirían, ya que era un pueblo muy alejado de otros y la información que les llegaba eran generalmente eran mitos o simplemente falsa.

Dos semanas después de que el "alcalde" junto a los pobladores decidieran culpar a Dios, un hombre mayor se mudó al pueblo, lo cual era muy peculiar, no por el hecho de que casi nadie conocía la existencia de ese pueblo, sino porque el viejo llegó sólo con un capuchón que cubría la mayor parte de su cuerpo y un libro bastante misterioso.

La gente lo recibió algo disgustada porque no le podían ofrecer la hospitalidad que en otro momento hubiesen podido dar como era costumbre cuando llegaba cualquier visitante, sin embargo el viejo no venía de paseo, él conocía la situación del pueblo y deseaba ayudarlos de la manera que ellos deseaban, el solo quería que lo dejaran quedarse 2 semanas en una casa que estuviera lo más aproximado al extremo oeste del pueblo. El "alcalde" y el pueblo aceptó sin rechistar, como si la petición del hombre fuese cualquier otra cosa.

La primera semana el viejo no salió de su casa y la gente empezó a dudar de que realmente quisiera ayudar al pueblo

-"Es un aprovechado"- pensaban.

Sin embargo al octavo día salió temprano en la mañana con su libro misterioso y se paró en el centro del pequeño mercado del pueblo a hablar de "la nueva solución". Decía a viva voz, a pesar de verse tan mayor, que Lucifer era la salvación y que ellos tenían la razón, todo era culpa de Dios. La gente alabó estos alaridos y así sin saber de mucho decidieron ponerse en manos de este personaje que muchos habían escuchado hablar pero que nadie conocía su poder.

Antes de que iniciara la entrega el hombre les habló de los beneficios que el pueblo recibiría, hablaba de mejores cosechas, mejor productividad, menos hambruna, pero todo esto si entregaban el alma de todos los habitantes y su completo control sobre ellas, estos por simplemente buscar una solución rápida eligieron entregarse sin preguntarse qué pasaría luego.

Los rituales empezaron, pedían que todo el pueblo se reuniera cada madrugada a las 3 de la mañana por una hora frente a una gran fogata en la plaza del pueblo para recitar un grupo de oraciones, todo por una semana, para muchos esto les parecía tonto, sin embargo por alguna razón desde que llegó el viejo se sentían tentados a realizar lo que éste les pedía.

-“Ya están en nombre de Lucifer, él será quien traiga la felicidad una vez más al pueblo, solamente si le siguen obedeciendo a él…”- Dijo el hombre al finalizar en la madrugada del lunes el último ritual, el cual duró un poco más que los demás.

Para el martes en la mañana, el viejo había desaparecido, tal cual como el dijo que lo haría y 3 días más tarde la gente sintió que tenían la necesidad de trabajar en la cosecha con más fervor para así recibir los beneficios de ella.

Ya cuando la cosecha empezó a dar frutos, un grupo de campesinos pensó que eso no podía ser obra de un ser, quizás era su propia fuerza de trabajo la que los permitió poder volver a comer, éste rumor corrió rápidamente por el pueblo, y la gente decidió al igual como lo había hecho con Dios, olvidarse de que Lucifer era quien los había apoyado.

Se dice que los demonios se enfurecen cuando tu le entregas su alma y luego decides volver a entregarla a otro poder, como tu alma es tuya hasta el momento en que mueres, el cambio de seres está “permitido” en el mundo terrenal, pero no en el mundo infernal.

Tres días después de todo estos eventos un incendio quemó a todo el pueblo, el único sobreviviente dice haber observado como figuras oscuras eran quienes encendían las llamas y que al mismo tiempo en las llamas se podían observar rostros sufriendo, eran las llamas del infierno que habían llegado a la Tierra para poner en fin a un pueblo ignorante e indeciso, es capaz que Dios perdonara la traición de un pueblo, pero el odio de Lucifer no.